Los porteros no tenían que desaparecer nunca

//Los porteros no tenían que desaparecer nunca

Los porteros no tenían que desaparecer nunca

Los porteros de finca urbana están en peligro de extinción y eso no me gusta, no me gusta ni un carajo (tampoco me gustaría que desapareciesen los de fútbol, que menudo coñazo de deporte iba a quedar).

Yo soy muy de andar y cuando voy al trabajo paso por las partes más nobles de Madrid (que no son los testículos, nunca he entendido eso de las partes nobles). Como decía, camino mucho por los cojones de Madrid y me sorprende y alarma a partes iguales el contemplar la desaparición de algo tan español como ha sido siempre el portero de finca urbana. Hace no tatos años, una ardilla podía atravesar la península ibérica saltando de portero en portero para no pisar lo fregao.

Hoy reflexiono sobre las consecuencias que tendría un universo distópico y apocalíptico en el que no existieran los moradores de la portería. Os adelanto que sería desolador: sería como un parking de discoteca sin drogadictos, como una estación de tren del extraradio sin drogadictos, como un parque de los ochenta sin drogadictos,  como una tertulia de Telcinco sin colaboradores.

De forma sintética trataré de resumir en algunos breves puntos las consecuencias que acarrearía:

1. Desaparición de patronímicos.

Fermín y Faustino son nombres que desaparecerían por completo de nuestro paisaje y paisanaje, los Marianos se quedarían en cuadro y los Ramones perderían un gran número de efectivos. Una cosa que tienen los porteros, que no se les puede reprochar, es lo digno de sus nombres ¿acaso ha visto alguien a uno que se llamase Christian o Jonathan?, el universo de los esforzados trabajadores de portería está poblado por Genaros, Isidros y no discriminemos a las Cándidas, Encarnis o incluso Régulas.

Entre los nombres de los porteros siempre destacará Fermín

2. Desplome de la industria de la lejía

Si yo fuera el CEO de El Conejo, a parte de descojonarme cada vez que entrase en Linkedin, cuidaría muy mucho a este sector. A estas alturas, si los que friegan la acera con productos que derriten los chicles desaparecieran ya sólo les quedarían los terroristas de medio pelo y sus bombas caseras al lobby de la lejía (me la estoy jugando con esta información, que lo mismo mañana me aparece la ropa con manchas blancas y decolorada)

3. Mal uso del ascensor

Si no estuviera el portero de guardia iba a usar el montacargas su puta madre. Los pintores subirían en el ascensor de los vecinos con risillas socarronas y asustarían a las propietarias y a los niños con sus modales de rudos trabajadores del temple y la pintura plástica. Nadie en su sano juicio debería dormir tranquilo con esa amenaza latente.

4. Spam

Sí, sí: Spam físico. Papeles de chinos (restaurantes, no pasaportes), pizzerías, pintores, capadores de ganado bovino… toda esa mierda rebosaría nuestros buzones. Si nadie pone coto a los desmanes de los repartidores nos sepultarían en octavillas en cómic sans y letras orientales. Esos hijos de puta no tienen otro depredador natural.

SPAM: los capadores de ganado bovino vienen fuertes este año

5. Su labor pedagógica

Si tenemos que esperar a que los padres o los profesores enseñen modales a los niños vamos dados. Los padres no le dan a un niño un capón por si se trauma, los profesores por si les denuncian, pero el portero… como pase el niño corriendo o no se limpie los pies en el felpudo se lleva una colleja que no lo salvan ni el Defensor del Menor, el Capitán América y los Cuatro Jinetes del Apocalipsis juntos.

Estas son sólo algunas de las cosas que los porteros hacen por nosotros, cosas sutiles que llenan nuestros días de un modo sutil pero imprescindible. Son el hombro en el que llorar cuando pierde el Madrid, el cuñado de los hijos únicos y de las pocas personas facultadas para llevar bigote en los tiempos que corren. Por eso, cuando acabes estas líneas, busca a tu portero más cercano y dale un aguinaldo generoso pero, cuando con los ojos vidriosos te pregunte: “¿por qué?” tú silencia su pregunta con tu dedo índice y dile: “no, hables. No digas nada” y aléjate sabiendo que estás ayudando a mantener el orden cósmico.

 

By | 2014-09-22T15:53:45+00:00 Septiembre 22nd, 2014|

2 Comments

  1. piscolábis Septiembre 22, 2014 at 10:52 pm - Reply

    Los porteros son fascinantes

  2. Hilarión Septiembre 23, 2014 at 12:51 pm - Reply

    Acertadísimo esta vez (también).

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