Sólo hay dos tipos de películas: las que ves voluntariamente (incluido bajo coacción paternofilial o conyugal) y las que te clavan en la televisión aprovechando que, una vez sentado en el sofá, el cerebro entra en un estado de latencia en el que vale todo (se han dado casos de personas que han visto hasta Gran Hermano). Parece una categorización muy amplia, incluso podríamos decir que es una categorización simplista, pero es que estoy escribiendo esto sentado en el sofá.

Ahora mismo te estarás preguntando: ¿de verdad que está metiendo en el mismo saco las pelis de Tarantino y Harry Potter? y ¿será verdad que está sentado en el sofá? Pues la respuesta es sí a todo.

El primer tipo de películas es demasiado amplio, así que me voy a centrar en el segundo porque es mucho más homogéneo y porque me apetece más, ¡qué coño!

Telefilmes y otras mierdas

Creo que en mí vida he visto suficientes películas como para identificar con facilidad todos los géneros y subgéneros de los telefilmes.

Estas producciones están hechas directamente para televisión y se graban en una tarde, lo que lleva realmente tiempo es el montaje. No hay nadie, ni los profesionales más bragados,  capaz de sentarse delante de una pantalla en la que emitan esa porquería sin empezar a sentir un sopor irrefrenable.

Los telefilmes son en sí mismos una categoría, pero dentro de esta caben varios subgéneros.

Películas con moribundo

Los guionistas de telefilmes son algunas de las peores personas que existen junto a los dentistas. No podemos achacarles toda la culpa ya que su trabajo es muy duro, pero ambos disfrutan un poquito más de la cuenta con las miserias humanas y su sufrimiento.

Tengo un truco infalible para saber si la peliculita de marras entra en esta categoría sin ver más de un puñado de fotográmas. Si empieza con musiquita de buen rollo y un niño rubio montando en bicicleta por un barrio residencial de los Estados Unidos, mientras en la pantalla se van creando destellos de sol… no le cojas cariño a esa criatura, que va a tener una enfermedad rara e incurable.

Algunas veces el moribundo es uno de los progenitores de la criatura, pero vamos, que la trama varía muy poco.

Es una historia de una familia y su coraje peleando contra las adversidades con el amor como única arma. Por lo general parten de una situación idílica en la que todo es maravilloso, desayunan cereales, los hijos mayores van a la universidad, los pequeños en bici al instituto, tienen una bandera en el jardín y un arma automática por cabeza (esto no se ve, pero es de sobra conocido)

Un día que está toda la familia pasándolo pirata en la playa, montaña o incluso en acción de gracias (depende de lo hijoputa que sea el guionista) a uno de los miembros le da un mal. Si es un hijo o la madre suele ser un mareo, si es el padre puede ser una tos que ya olía raro, pero que se le agudiza cosa bárbara.

Después de ingresar al desahuciado todo es una pelea contra el seguro, altibajos, la entereza a prueba de bombas del paciente, una esperanza de un tratamiento experimental, una doctora compasiva que (para más inri suele estar maciza) y un doctor bastante hijo de Satanás que no hace más que pincharles el globo.

Al final toda la familia está reunida en una sala de espera, tensos como un artificiero en fallas, el doctor cabrón sale del quirófano y se quita la mascarilla. La secuencia se ve desde a tomar por culo con un cristal por medio y:

  • A: El padre cae de rodillas al suelo, la madre se sienta muy despacio y niega con la cabeza. A veces la madre le empieza a dar hostias en el pecho al médico con la parte inferior de los puños muy rápido al principio y luego más lento hasta que se sienta muy despacio y niega con la cabeza.
  • B: la misma escena pero sin dar hostias al médico. Eso es que el niño se ha curado.

Por lo general, palme o no el infante, vuelve  a salir la escena inicial de la puta bicicleta, hay un fundido y sale un texto que dice algo así:

Cada año, 48 Americanos mueren por el síndrome Mallory. Los Spencer hicieron de su vida una lucha y, gracias a la fundación “Jimmy Spencer Starlight Last Wish Rainbow for Everyone Children’s Aid”, pudieron ayudar a cientos de familias

Estas pelis tienen títulos como: “Quédate a nuestro lado”, “el último otoño de Jimmy” o “La fuerza del corazón”